martes, 20 de noviembre de 2018

L'integrista reticent (The reluctant fundamentalist)

Mi vuelta al mundo por diferentes literaturas me ha llevado a un escritor pakistaní, Mohsid Hamid, pero no me ha llevado a la literatura de aquel país, sino a literatura occidental escrita por un pakistaní. Ni más ni menos. En la bio, lo ponen por las nubes y según un montón de diarios de Gran Bretaña y EEUU esta novela es la lecha, imperdible, imprescindible y capital para entender la literatura contemporáneo. Debo ser un mal lector, por que me ha parecido una novelita bastante insustancial.



La novela nos cuenta la vida de Changez, un joven pakistaní que ha estudiado en Princeton y entra a trabajar en una pequeña empresa, pero prestigiosa, de evaluador de empresas, vamos de los que estudian la viabilidad de una empresa y deciden cuanta gente sobra, por que, al final, la solución siempre es decir que sobra gente y decidir cual. Durante su estancia en New York hay dos acontecimientos que marcaran su vida: conoce a Erica, una joven estudiante de Princeton, de familia acaudalada; y el 11 de septiembre y el atentado contra el World Trade Center. 
El narrador es el propio protagonista y lo hace desde su ciudad natal, Lahore, a la que ha regresado. Se lo cuenta a un norteamericano que está en la ciudad de visita, no se sabe si por negocios o por turismo.
Sobre su relación con Erica planea constantemente el fantasma de su novio muerto de cáncer. Esto supone una gran barrera para su relación, sobre todo a partir del momento en el que da el paso crucial. Los recuerdos del novio hacen mella en Erica que acaba en un internado.
El 11-S provoca un cambio en Changez (creo que el nombre es todo un juego de palabras, que seguramente en el original en inglés quedaría más claro), basado en la reacción de la gente hacia los musulmanes, que durante la narración es poco más que puntual, lo típico, miradas malcaradas, algún insulto, recelo, pero poco más. En cambio, parece que la situación que más le preocupa es la tensión geopolítica entre la India y Pakistán, que el papel del último en relación a los talibanes (suposición mía, en el libro no queda muy claro) y las ansias de venganza de los EEUU han provocado, llegando casi a provocar una confrontación militar.
Vamos a sacar el látigo. Si se supone que tiene una intención sarcástica o irónica, el libro hace aguas por todos los lados. Se supone que las pausas durante la narración con su invitados norteamericano, llevan cierta carga, pero vamos de un nivel lamentable. Parece usar al norteamericano para reafirmar los prejuicios occidentales sobre musulmanes y su apariencia física.
¿Tiene ánimo crítico? Limitado y solo en una dirección, el imperialismo norteamericano. Pero incluso aquí es limitado. Esto se ejemplifica en un viaje a Chile de Changez. Durante una cena con un directivo de una editorial habla sobre esa ansia de gendarme del mundo de los EEUU, poniendo ejemplos de su intervencionismo pasado, pero obviando mencionar a toda Sudamérica y Chile en particular.
Al final, Changez no deja de ser un personaje de buena posición, tanto en EEUU como en Pakistán, aunque aquí haya perdido parte de su antigua posición. Creo que la falta de asunción de esa pérdida de estatus, es lo que mejor trata el autor.
Me ha parecido una novela sosa, insulsa, sin contenido y con muchas insinuaciones que no llevan a ninguna parte, como es el final del libro, en el que se parece que pretende indicar que tipo de personajes son los interlocutores, aunque su pareja de conversación no diga una sola palabra.
Lo que me ha sorprendido es la ausencia de referencias a los talibanes y los que montaron aquel atentado, no solo por el 11-S, sino por como tenían sometida a mucha población, tanto en Pakistán como en Afganistán.
Creo que el mal que aqueja a este libro tiene más que ver con la generación del escritor que con el origen del mismo, que bueno, que ha estudiado y vivido en EEUU, a parte de Pakistán.
Creo que hasta aquí ha llegado mi relación bibliográfica con este escritor, salvo que la neurona y las prisas en la biblioteca me lo impidan.

Ficha del catálogo de la Biblioteca Nacional

domingo, 11 de noviembre de 2018

A dalt tot està tranquil (Boven is het stil)

Buceando por la biblioteca he realizado mi primera inmersión en la literatura holandesa contemporánea, con Gerbrand Bakker. Motivos, la simple curiosidad y una lectura en diagonal de la reseña del editor en la solapa. 
Como dicen, las prisas son malas consejeras, y vamos que todavía estoy esperando a encontrarle algo de sentido a la novela.


La novela trata sobre la vida de un granjero por obligación durante los últimos meses de vida de su padre. Es granjero por obligación a causa de la muerte de su hermano gemelo, que era quien tendría que haberse quedado con la granja.
Durante este tiempo, Helmer, el granjero, va recordando tiempos pasados, en los que tenía unas ilusiones y metas, pero que el trágico acontecimiento hacen que se desvanezcan. 
Al mismo tiempo, va narrando su día a día con los animales y con los cambios que ha decidido hacer en la casa en la que ha vivido.
Durante este tiempo, Helmer recibe una llamada, una visita y una carta de Riet, la novia de su hermano, que era quien conducía el coche con el que tuvo el mortal accidente. En esta serie de encuentros, Riet le propone que su hijo, Henk, que también es el nombre del gemelo de Helmer, pase un tiempo trabajando, ya que se encierra en su habitación y no sabe que hacer con él.
En definitiva, es una novela en la que el protagonista, en constate estado de recelo, no para de compadecerse de la vida que le ha tocado vivir, por obligación, por no defraudar ni a su padre ni la memoria de su gemelo fallecido, pero a la que en ningún momento ha puesto la suficiente oposición para intentar librarse de ella.
Se nota cierta amargura en el protagonista, con momentos en los que es malcarado con cualquiera. Esto lo lleva al extremo en la visita de Riet, a la que pasea por toda la casa, en la que está haciendo cambios, y le ha dicho, previamente, que su padre había muerto, que había sido incinerado y sus cenizas esparcidas, mientras visitaban la tumba de su hermano. 
Esta amargura se ejemplifica en la envidia que tiene ante la actitud del hijo de Riet, que hace lo que él hubiese querido hacer con su edad, no hacer caso de las órdenes de su padre y no tener ningún remordimiento.
Esa misma amargura se destila en las conversaciones con su padre, en los momentos en los que tiene que dedicarse a su higiene personal, narrados descarnadamente. Es una amargura por todo aquello que no pudo hacer: conocer mundo, sobre todo Dinamarca; poder estudiar; tener familia...
Durante toda la novela, el tema de la homosexualidad latente de protagonista es constante: desde como aprende a patinar sobre los lagos helados, con ayuda del mozo que trabaja para su padre; desde la llegada del hijo de Riet; con uno de los lecheros que vienen a vaciar los tanques de ordeñado; en el reencuentro con el mozo, tras, ahora sí, el fallecimiento de su padre, con el que emprende su soñado viaje a Dinamarca.
Nos muestra la inmutabilidad del cambio constante que es el campo, la granja y la agricultura, donde el paso cíclico de las estaciones marca esa monotonía constante. Donde todo cambia para seguir todo igual.
Sinceramente, me ha parecido un sopor y un aburrimiento, que igual era la intención del autor, pero a parte de eso, no profundiza en nada más. Recordando novelas de animales, si mi débil neurona no me falla, ha sido tan soporífera como me lo parecieron El coronel no tiene quien le escriba e Historia de un caballo. Igual, si las leyese ahora y con los 16-18 con los que los leí, me parecerían otra cosa, pero esa impresión de tedio ha permanecido indeleble.
Obviamente, Bakker pasará al baúl de los olvidos.

lunes, 22 de octubre de 2018

Moscú frontera (Moskva-hranice)

De vuelta a una novela del período de entreguerras, de vuelta a Jirí Weil, el autor checoslovaco. Moscú frontera nos relata, principalmente, la vida de dos checos en el Moscú de los años treinta, bajo el firme puño de hierro de Josif Stalin. Los dos protagonistas son Ri y Fisher.


La novela se divide en tres partes, correspondientes con tres personajes, los dos anteriormente mencionados más un tercero, Herzog, que apenas es esbozado en la novela y que aparece sucintamente en la parte que lleva como título su nombre.
También son tres partes las que componen la novela, aunque no se correspondan, exactamente con las que llevan el título de cada uno de los personajes. La primera parte, es el viaje de Ri desde Praga hasta Moscú y sus primeros días en la capital soviética. Nos narra el tránsito de pasar de Europa a Asia, ese contraste visual, estético que se va materializando según se acerca a Moscú.
La segunda parte sería el acomodo de Ri a la vida moscovita y soviética, en la que toma la firme decisión de luchar por integrarse, por formar parte de la patria proletaria y que la manera de hacerlo es empezando como una obrera en una fábrica. 
La tercera nos muestra el férreo control del partido sobre la vida laboral, social, política y familiar y como se escenifican las purgas. En un primer momento, nos muestra la purga como un instrumento de redención ante el resto de trabajadores de la fábrica, factoría u oficina, pero más adelante se nos muestra como el instrumento de eliminación sistemática de todos aquellos que son sospechosos de algo o que se han enfrentado a las rigideces del sistema, poniendo en duda la infalibilidad del partido, sus miembros y su líder.
A parte, la novela transita en diferente mundos paralelos: la vida común de los extranjeros, con sus beneficios y sus espacios exclusivos, envidia de los soviéticos, y la de los nativos; la vida de los miembros del partido y los que no lo son; la vida de los planes quinquenales y su realización y la vida de las fábricas, factorías e ingenieros para poder cumplir con su parte del plan.
El libro es un compendio de contradicciones de todo tipo, de incongruencias del sistema, de la sociedad y del partido. Un sistema igualitario en el que los extranjeros acaban siendo diferentes, con sus beneficios, siendo la envidia del resto de la población. Los miembros del partido que usan su poder para repartir la "justicia" alternativa dentro de los comités de empresa, las fábricas y factorías, para usar los medios del feudo sobre el que ejercen el poder en nombre del partido, en su beneficio y ser portavoces de la ética y moral igualitaria, de sacrificio y trabajo que emana el partido.
Weil glorifica el trabajo, el sacrificio y el orgullo del obrero que se deja la piel para conseguir una sociedad más justa, que lo materializa en el ansia de poder participar en los desfiles conmemorativos de la Revolución, los ve como una manifestación de ese orgullo obrero más que como un acto de devoción al partido, que es como se lo tomaba Stalin. Es ese papel aglutinador de todo ese orgullo que absorbe el partido, lo que critica Weil, eso y que se convierta en el vigilante moral de la sociedad y en su deriva controladora y sancionadora a través de las purgas.
Otra crítica muy explícita que Weil hace el partido es que según sea el lugar que ocupes y contra quién porfíes, su reacción será diferente. Es a lo que me refería con la "justicia" alternativa que ejerce el partido y no los jueces. Esto se materializa en la tercera parte, donde Fisher fía su suerte en la purga a que aparezca Herzog, ya que es el único que puede dar fe de su actuación y que lo alejaría de cualquier sospecha. Es otra de las contradicciones, como el que consigue la liberación de uno de los héroes del estado soviético, acaba siendo víctima en una purga, al no poder explicar su ausencia durante unos días.
Weil no es indiferente a nada de lo que ocurre en la Unión Soviética durante ese tiempo, las purgas tras el asesinato de Kirov. Nos describe esa dualidad de economatos para nacionales y extranjeros; la constante propaganda y competitividad originadas por los planes quinquenales y como las fábricas se pisan unas a otras en pos de sus objetivos, sin tener en cuenta el bien común; como se intenta construir un nuevo estado a partir del orgullo del trabajo y de la clase obrera, cómo el partido abusa de ésto para mantener un control férreo de la disidencia o de sus intentos; como funciona la acusación en falso y cómo funciona el seguir el discurso del partido para no acabar siendo víctima en una de las purgas; cómo confesar una pequeña falta para acusar a otro de una mayor o de un delito; como las reuniones en las que se ejecutan las purgas son los más parecido a un acto de fe, en el que, sea cual sea tu declaración (inocente o culpable), tu sentencia ya está dictada.
El tono de Moscú frontera es más sombrío que el de Mendelssohn és a la teulada, como mínimo en la primera parte de esta última obra.
Espero que haya algún título más en las bibliotecas de Barcelona, Weil nos da un punto de vista que es necesario y, que a pesar de su militancia política, no elude ningún tipo de crítica sobre aquello de lo que es testigo.

Ficha del catálogo de la Biblioteca Nacional


domingo, 30 de septiembre de 2018

Asesinos sin rostro (Mördare utan ansikte)

Relectura de la primera novela de Mankell con Kurt Wallander como protagonista. Vuelvo a él pasados más de 10 años de su primera lectura y con la sensación que es una lectura, que enmarcada en su contexto histórico, acabado de caer el Telón de Acero, no pierde vigencia, ya que trata unos temas que han estado siempre presentes en la historia de la humanidad: la codicia, los movimientos migratorios y el miedo al extraño, al foráneo, al extranjero, al que tiene una apariencia externa muy diferente a la tuya.


En una granja de Escania, aparecen el cadáver de un granjero jubilado y su mujer maniatada y sometida a numerosas agresiones. Wallander, avisado por unos granjeros vecinos, comienza la investigación. Espera que la mujer, hallada con vida, les pueda dar información sobre los asesinos. Las últimas palabras en vida de la mujer son extranjero.
Esto hace que se planteen que los sospechosos sean extranjeros, probablemente inmigrantes. Esta suposición viene de la existencia de campos de refugiados, nos encontramos a principios de los 90, con el aluvión de ciudadanos del Este buscando fortuna en los países occidentales.
A causa de un chivatazo a la prensa, desde la propia comisaría, se conoce el supuesto origen extranjero de los agresores. Esto lleva aparejados una serie de ataques contra los inmigrantes que culminan con el asesinato aleatorio de un refugiado africano. Esto provoca que a la investigación sobre el asesinato de los granjeros se una la investigación sobre el asesinato racista.
A partir de estos hechos, Mankell construye un relato que se asienta en tres pilares narrativos: la resolución de los casos, un análisis de la sociedad sueca desde las motivaciones de los crímenes y la propia vida personal de Wallander.
Mankell pone en boca de Wallander sus opiniones sobre la evolución de la sociedad sueca y sobre como le afectan los nuevos tiempos y acontecimientos históricos, como son la reciente caída del Telón de Acero, con la llegada de miles de inmigrantes de la Europa del Este que se unen a los ya tradicionales de otras geografías donde la miseria, la guerra y la falta de libertad están enquistadas. Nos pone ante la encrucijada de como actuar ante este nuevo fenómeno, como el papel de la prensa tiene es caudal para difundir una idea, como el estado no está preparado para estos fenómenos, que desbordan a la cultura de no control de las democracias nórdicas.
Mankell pone en tela de juicio la capacidad del estado y de sus medios, tanto para la policía como para los servicios sociales encargados de los emigrantes. Igualmente, critica la actitud de la prensa, de su nuevo interés por la carnaza, la exclusiva y la noticia impactante y no por la información, por rectificar cuando tiene que hacerlo y por la falta de ética y escrúpulos.
En paralelo, Mankell construye a un personaje en el que su vida personal se va desmoronando, con la llegada de esos nuevos tiempo, como si este derrumbe fuese paralelo al de la sociedad sueca. Se acaba de separar, la relación con su hija se está volviendo inexistente, la tensa relación con su padre se agrava con los primeros síntomas de demencia de éste y su nueva vida personal, desde el divorcio, es un caos y no consigue darle un mínimo de estabilidad.
Mankell señalaba entonces los síntomas de la enfermedad que está asolando la sociedad sueca: una xenofobia creciente, justificativa de las crisis y del empeoramiento de la situación material de los suecos, como si los inmigrantes fuesen tanto competidores en el mercado laboral y destinatarios de todas las ayudas sociales.
Mankell inicia con Wallander una serie de novelas que pone en el punto de mira el mundo actual y, en particular, a la sociedad sueca, que ya da síntomas de cierto resquebrajamiento de sus cimientos morales y éticos.


lunes, 17 de septiembre de 2018

Vestido de novia

A vueltas con Pierre Lemaitre, ahora con Vestido de novia. Lemaitre me parece un escritor brillante, no voy a decir que excelso, excelente, que con el tiempo se convertirá en un clásico, pero está en esa segunda fila de los escritores contemporáneos que hay que leer. 


Vestido de novia puede catalogarse como una novela negra, sin policías ni detectives, pero con una trama típica del género: a partir de un crimen se desarrolla toda la acción para acabar aclarando lo que ha sucedido. El libro está dividido en cuatro partes, que coinciden con los dos protagonistas y que van poniendo al lector al tanto de lo que sucede, de por qué sucedió y como va a ser el desenlace.
Las cuatro partes tiene dos narradores diferentes, que son los dos protagonistas de la novela. En la primera parte, tenemos a Sophie, que nos va contando como la locura avanza milímetro a milímetro en su interior. La acción comienza con Sophie encontrando el cadáver del niño al que cuida. La incapacidad de recordar nada, la lanza a una huida desenfrenada, la culpabilidad que siente la lleva a ir hacia adelante sin volver la mirada atrás. En su huída, aparecen más muertos, algunos de los cuales acentúan esa culpabilidad implícita sin tener consciencia de haberlos asesinado. En su plan de huída se incluye una nueva identidad y un matrimonio de conveniencia, para ella, no para el futuro esposo. Es en este momento cuando aparece el otro protagonista.
La segunda parte, narrada con la estructura de un diario, nos encontramos con Frantz que nos cuenta como consigue dar con Sophie y como se entromete en su vida y la de su marido sin levantar sospechas, como provoca en ella una serie de cambios, que hacen que ella dude de su cordura y se convenza de que va perdiendo capacidades y que su cabeza va cada vez a peor. La intromisión en la vida de Sophie alcanza límites insospechados: le esconde cosas, le cambia el coche de lugar, le cambia la medicación, espía su móvil, su correo electrónico, devuelve entradas... Una acción por acumulación que no extraña que cualquier persona en sus cabales acabase perdiendo la razón.
La tercera parte describe el desarrollo del plan de Sophie para desaparecer, buscar un marido en una agencia matrimonial y conseguir un nuevo apellido de forma legal. En esta parte, en la que ya se intuye que el candidato elegido y el vigilante de Sophie son la misma persona (Lemaitre no parece preocuparle que no se adivine), Sophie consigue su objetivo pero a la vez ve como se va hundiendo poco a poco, sin saber el motivo, no tiene fuerzas físicas ni morales para seguir adelantes. Pero por un acto fortuito, descubre la verdadera identidad de la persona con la que se ha casado.
La última parte es la ejecución, por parte de Sophie, de su liberación total, tanto de su captor como de su pasado reciente, marcado por la sospecha de ser la asesina del niño que cuidaba y del resto de cadáveres con lo que tuvo una relación en vida.
Es una lectura que, a pesar de las pistas que va dejando Lemaitre, mantiene el interés vivo en todo momento, en el que va montando las escenas en partes y que se van completando poco a poco y desde la perspectiva de los dos protagonistas. La narración de uno rellena los huecos que deja el otro, dándole una coherencia y consistencia a la narración.
Las angustias que describe de los dos protagonistas son muy vívidas. A pesar de que la persona que sufre y vive angustiada es principalmente Sophie, por razones obvias, no es menor la angustia de Frantz, que ve como su plan maestro y su objetivo final, la venganza del suicidio de su madre, se desmorona como un castillo de naipes y que es imposible reconstruir.
El desenlace es bastante lógico y algo previsible (no lo desvelo, por si alguien lo lee -el blog o el libro-), pero es a lo único a lo que se puede poner un pero. Hay un hecho que desencadena la reacción final de Frantz, que es la lectura de un informe médico sobre su madre. Como el padre de Sophie redacta ese informe y le da el contenido que tiene, es bastante difícil de justificar. Sobre todo consiguiendo que pase por veraz, viendo como de metódico es Frantz durante toda la novela. Pero, bueno, no deja de ser una novela y el autor se puede permitir las licencias y deslices que considere.
Es un libro que nos muestra dos estados de ánimo, la desesperación por la pérdida de control de tu vida y la satisfacción por el trabajo bien hecho. Angustia frente a metodismo.
He de reconocer que me costó entrar un poco en el libro, tiene un inicio algo confuso, supongo que para entrar en el estado de confusión permanente en el que se encuentra Sophie.

Ficha del catálogo de la Biblioteca Nacional

viernes, 3 de agosto de 2018

GB84

Desde que por primera vez cayó en mis manos un libro de David Peace, gracias a una reseña de un diario sobre nuevos "Conan Doyle", creo que he devorado todo, salvo Damned United, pero no creo que tarde, a pesar que no soy muy de literatura deportiva, gustándome como me gusta el fútbol. Acabada la tetralogía de Red Ridding Quartet y los dos primeros volúmenes sobre la trilogía del Tokio ocupado, tocaba esta lectura, que todavía no estaba disponible en la biblioteca en un idioma que me fuera comprensivo.


Como todas sus obras es complicada de reseñar, no por falta de argumento, ni de las situaciones narradas, sino por lo complicado que es establecer un hilo conductor en la narración. Construye el relato a base de brochazos que acaban construyendo un gran lienzo, de dimensiones descomunales, como esos grandes murales que alaban las grandes revoluciones. A pesar de la dificultad, Peace nos ayuda estructurando el relato como un dietario o un diario, a parte de dividir la historia en dos grandes bloques: por un lado, y con un formato a dos columnas, el día a día de dos mineros que están en los piquetes; y por el otro, el desarrollo de los acontecimientos durante la huelga, en la que intervienen los protagonistas de esta histórica huelga, tanto los que deciden y coinciden con los protagonistas reales, como otros que son complementarios y que entiendo que son ficticios, que son los que convierten el relato en novela.
La novela pretende ser una crónica ficcionada de la huelga de los mineros ingleses contra el intento de Thatcher de cerrar minas y privatizar la empresa pública que las explotaba.
Como conductores del relato tenemos a una lista de personajes que se mueven por todos los escenarios posibles: uno de los miembros de la dirección del sindicato de mineros, Terry Winters, que es el encargado de llevar la contabilidad; Stephen Sweet, alias el Judío, un hombre para todo, que actúa para el gobierno de Thatcher, moviéndose entre las sombras para conseguir que la huelga acabe con una sonada derrota; Neil Fontaine, chófer y hombre para todo del Judío, que se encarga de poner en práctica los planes "alternativos" del Judío; El Mecánico, un ex-militar que estuvo destinado al Ulster, a Rodesia, que trabaja para la policía o para el mejor postor, que se dedica a la guerra sucia que tiene planeada el Judío contra el movimiento sindical. Junto a estos "narradores del conflicto" desde la dinámica de la lucha, negociaciones, conversaciones, tenemos a dos miembros de los piquetes, que narran, a modo de diario, el día a día de la huelga: desde los aspectos más personales, como sobrevivir a esta situación, las tensiones familiares, las dificultades para afrontar el día a día, las factura pendientes; hasta los aspectos de la lucha sindical pura y dura: el día a día en los piquetes, las manifestaciones, la relación con los esquiroles, los enfrentamientos con la policía, el hostigamiento policial para impedir que se manifiesten, la angustia de no saber cuando y como acabará el conflicto y qué pasará en caso de derrota. 
A partir de estos personajes, se narran los diferentes escenarios, en los que aparecen los protagonistas históricos de la huelga: Thatcher, Arthur Scargill (presidente del sindicato de mineros), el presidente del consejo de la empresa minera pública, ministros del gobierno, líderes laborista, presidentes de otros sindicatos...
La habilidad que tiene Peace para montar este relato sin grandes alardes retóricos, a base de lanzar frases simples, contundentes es el sello del autor. No elabora grandes discursos, ni extensos razonamientos en los que se pierde el discurso y la intención narrativa. Aborda todos los escenarios de forma directa, contundente, llegando a ser hirientes para el lector en determinados momentos.
No escatima en crudeza, puesto que la situación no da para menos. Ni a nivel global, ni a nivel personal. Todos los protagonistas van hacia un precipicio existencial, no ven ninguna salida vital al final del túnel en el que les han metido los acontecimientos. Esta huelga es la espoleta de la bomba que es su vida, una vez contacte con la tierra, sus vidas saltarán por los aires y el desencadenante será el final de la huelga.
Peace nos muestra la capacidad de movilizar todo tipo de recursos por parte del poder para acabar con aquellos que pueden resquebrajar sus cimientos: desde un gasto desorbitado para reprimir el movimiento sindical hasta el uso interesado y la manipulación de los medios de comunicación; desde el uso de tácticas paramilitares y poco legales ensayadas en el Ulster, hasta la compra de voluntades, manipulando voluntades para retorcer el sistema judicial y convertirlo en un brazo más del poder político. 
Peace no describre una huelga, describe un conflicto quasibélico, donde no hay un planteamiento de solucionar un problema, buscar causas y exponer alternativas. No, no  hay alternativas, solo hay un objetivo, la derrota y la claudicación del contrario, tanto del gobierno como del sindicato minero.
Es una obra inmensa, no por su extensión, sino por su contenido, que aunque se circunscribe a un año, se extiende como una mancha de aceita, hacia el pasado y hacia el futuro. Creo que eliminando la ficción y puliendo los aspectos históricos, perfectamente podría ser un libro de historia sobre el conflicto.
Ficha del Catàleg de la Xarxa de Biblioteques Públiques de la Diputació de Barcelona

lunes, 23 de julio de 2018

La veritat sobre el cas Harry Quebert

Ir a la biblioteca, coger un superventas y salir trasquilado (adaptación del ir a por lana y salir trasquilado) esto es lo que me ha pasado con este libro. Ir con un poco de prisas, sin tener nada en mente, ver un superventas con unos años, para evitar lo del ir a la moda y encontrarte con lo que es, un libro para consumo de masas.



Marcus Goldman es un escritor nobel de éxito fulgurante, su libro de debut le ha catapultado a la fama, se ha dedicado a vivir la vida a todo tren y no ha empezado a pensar en su siguiente libro. Cuando su editor comienza a presionarle y a ponerle un plazo para su nueva novela, Marcus padece el síndrome de la página en blanco. No brota ninguna idea de su imaginación, por lo que decide volver bajo la protección de su mentor, un gran escritor que fue su profesor mientras estudiaba en una pequeña universidad de New Hampshire, Harry Quebert. 
Durante la estancia de Marcus, los jardineros de Harry descubren los restos de un cuerpo humano. Estos corresponden a los de una adolescente, Nola, que desapareció en 1975. Junto a los restos se encuentra un manuscrito, correspondiente a la novela que hizo de Quebert un estrella en la constelación literaria de los Estados Unidos. Esto provoca que Harry sea acusado de asesinato y detenido. A partir de ese momento, Marcus decide investigar para conocer la verdad y exonerar a Harry de la acusación.
Durante la investigación, Harry le confiesa a Marcus que se enamoró de Nola y que tenían previsto huir el día en el que desapareció, ya que nadie entendería su amor.
A partir de aquí, Dicker comienza a tejer una red de relaciones entre todos los personajes, con idas y venidas durante difertentes épocas: en 1975, mientras Quebert escribe su libro y tiene la relación con Nola; 2008, que es cuando Marcus tiene su crisis de escritor y cuando aparece el cadáver de Nola; en la época en que Marcus es alumno de Quebert; cuando la familia de Nola abandona Alabama para establecerse en New Hampshire.
El elenco de personajes es de una magnitud tal que está a la altura de cualquier culebrón o serial de los que se emiten en la sobremesa. A parte de Harry, Marcus y Nola, nos encontramos con policías de aquellos tiempos y los tiempos presentes, la familia de Marcus, la de Nola, el típico rico de la ciudad y su servidumbres, profesores, habitantes de la ciudad donde transcurre la acción, editores, abogados, agentes literarios, los amos del bar o el restaurante donde Quebert escibrió su novela. Entre todos ellos se van tejiendo relaciones a lo largo del tiempo, como la de un agente de policía que se acaba casando con la hija de la dueña del restaurante en cuestión y que durante la investigación una vez hallados los restos, es el jefe de policía.
Va dotando a los personajes de suficiente autonomía, tanta que casi podrían protagonizar una historia independiente, sobre todo en lo relativo a la personalidad y las relaciones fuera del hilo conductor de la historia.
Pero, a mi entender, la novela tiene un problema de coherencia, que va apareciendo según aparecen personajes y, Dicker, proyecta sobre ellos giros en la narración de la historia. Todo esto va enfocado a que el lector intuya quien es el culpable, para luego dejarlo en evidencia al surgir otro presunto culpable. No sería un defecto si no fuese un abuso, creo que una vez aparece un personaje con cierta relación con Nola o Harry, en seguida pone unas miguitas de pan para que las sigamos hacia el veredicto de culpable. Y, como aparecen un número considerable de personajes, se hace excesivo. Menos la propia Nola y Marcus, casi todos los personajes que aparecen, parecen tener motivos para matarla.
Esta incoherencia se complica con las subtramas que componen la novela:
  1. La incapacidad de Marcus de escribir su nueva novela.
  2. La historia de amor entre Quebert y Nola.
  3. La investigación de Marcus, con la ayuda de un policía estatal, para esclarecer los hechos.
  4. La novela que el editor de Marcus le encarga a partir de los hechos y todo el circo que se monta alrededor de ella.
No quiero decir que las tramas no tengan sentido, pero diluyen el sentido de la narración, como metido con calzador.
Lo que más me ha gustado ha sido la sensación que deja que en lugar de estar en New Hampshire en los setenta, parece que estemos en Kentucky, Iowa o Alabama enlos años 50. Quizás la diferencia entre pequeñas comunidades no sea tan grande como creemos creer. Como no podía ser de otra manera, utiliza todos los tópicos habidos y por haber: un famoso como ascensor social; la policía y su papel omnipresente; la hipocresía social y las ganas de aparentar; el rico que controla, con luces y sombras, toda la sociedad; el personaje oscuro y siniestro...
Entiendo el éxito del libro, los constantes giros de los acontecimientos, las sorpresas constantes, un lenguaje sencillo, sin complicaciones, pero bastante plano, una temática que no profundiza en nada, ni siquiera en lo tocante al tema de las relaciones entre un adulto y un menor, que en este caso, no tiene ni sexo. Ni tan solo critica la sociedad en la que se encuentran, como una sociedad cerrada, conservadora, más allá del mantra de "no lo entenderían", "esta relación no es posible".
Creo que hasta aquí ha llegado mi relación con este autor. Es un superventas al estilo del Zafón, que vive de las rentas de un superventas al que estira como un chicle sin darse cuenta que ha perdido el sabor, aunque puedes seguir masticando hasta la saciedad.
Lo de las tramas y la infinidad de personajes lo dice mejor y más claro Ramón de España en su columna sobre la última novela de Dicker.